“Argentina invierte cerca del 0,6% del PBI en investigación y desarrollo, muy por debajo del promedio mundial de aproximadamente el 1,3%. La investigación es costosa, pero la falta de inversión en ella suele ser aún más costosa”, le dice a Clarín Ben Sowter, vicepresidente de la consultora británica QS, quizás sin saber que el premio Nobel argentino Bernardo Houssay había dicho, hace más de 60 años, una frase muy similar: “La ciencia no es cara, cara es la ignorancia”.