Nadie puede decir con exactitud cuándo (o si es cierto) los hombres homosexuales empezaron a dirigir Silicon Valley. Parece que han dominado las altas esferas al menos en los últimos cinco años, quizá más. En plataformas como X, las pistas están ahí: susurros de retiros en islas privadas, ejecutivos de tecnología que “se hacen gays para ganar influencia" y la sugerencia de que una “ronda de capital semilla” no es, estrictamente hablando, un término financiero.