Mucha prisa hay este año por adelantar las vacaciones de verano. Usualmente, el mes de julio fue de gran actividad. Precisamente porque todo se detenía en agosto, en las semanas anteriores se trataba de dejar cerrados la mayor parte de los asuntos importantes. No recuerdo un año en el que, a la altura de los sanfermines, los medios den sus temporadas por concluidas y entren los suplentes, los políticos se quiten de la circulación y todo sea anticipar lo que sucederá a partir del 1 de septiembre.