Fue puerta por puerta a ver a los vecinos para avisarles si debían confinarse en sus casas o si era preciso que las abandonaran porque las llamas estaban cerca. “Actuamos desde el primer momento, tocando puerta a puerta. Incluso a los que no querían irse les insistíamos en que tenían que salir”, dice, acongojado, Angel Francisco Collado, el intendente de Bédar, el municipio pegado a Los Gallardos, en Almería, que quedó también acorralado por el incendio que se desató el jueves.