Esta reflexión es parte de una experiencia colectiva de la Marcha Global a Gaza (GMTG, por sus siglas en inglés), una iniciativa pacífica y humanitaria que tuvo como objetivo negociar con las autoridades egipcias la apertura del paso de Rafah. En colaboración con ONG, personal diplomático e instituciones humanitarias, aspiraba a que pudieran entrar los más de 3.000 camiones con ayuda humanitaria detenidos en la frontera.