En una conversación donde la madurez de la joven ha brillado con luz propia, Francisco Rivera no ha podido ocultar el asombro —y el respeto reverencial— que le producen ciertos comportamientos de su hija, confesando abiertamente que Tana posee rasgos idénticos a los de su madre, Eugenia Martínez de Irujo, que en ocasiones le infunden «miedo» debido al asombroso parecido psicológico y gestual.