Una presentación importante, una oposición, o una conferencia pueden desencadenar una ansiedad intensa. En los últimos años, los betabloqueantes se han popularizado como un recurso para controlar los nervios y evitar que el cuerpo delate el miedo. Pero detrás de esta práctica se esconden riesgos que van desde efectos cardiovasculares, hasta una creciente dependencia psicológica de la medicación para afrontar determinadas situaciones.